La rata que cumple condena
La rata que lleva 25 años presa, ya puede usted salir. Lo vean salir, lo tiene en la puerta esperando un colega y le dice: —Amigo mío, te llevo donde haga falta. Donde tú quieras te llevo yo. Dice: —Hombre, después de 25 años, la verdad que me gustaría ir a desfogar. —Ya, un coqueteo. Venga, vámonos.
Empieza por la carretera del Club Alterne , y eso echa a la derecha, y baja, entran los dos. Baja la mamá y le dice la mamá: —Os voy a presentar a las chicas. Y baja una ardilla, una rana y una cobra.
Y están las dos ratas allí, el de los 25 años y el colega, y salta el de los 25 años: —Venga, me voy fuerte, me voy a follar a la cobra, me voy yo, a la cobra me voy a follar yo, venga. Y va con la cobra para el cuarto, arriba, abajo, empieza los dos allí en el tema del que quema, para allá y para acá, y besitos y manos y para acá y para allá.
Y de buenas a primeras, está ahí la cobra, y se lo come. Se come a la rata que lleva 25 años presa, se la come. Y cuando la tiene bajando por aquí por la garganta, empieza a darle vueltas la cabeza. Dice: —¿Cómo me voy a comer al cliente? ¿Cómo me voy a comer a un cliente y me va a costar dinero?… Y la escupe, la escupe en la esquina del cuarto y se queda mirando a la rata y dice: —¡Fuá! Vaya mamada.