Eduardo y el notas
Este era un profesor que tenía yo, que lo llamábamos cariñosamente Eduardo Manostijeras. Y el caso es que el tío era muy serio, pero a la vez era muy cachondo; se quedaba todo el rato con los alumnos. Entonces, todos los años, el primer día de clase, hacía una preguntita para quedarse con los alumnos, así en plan de cachondeo, pero se ponía tan serio.
Y entonces decía:
—Buenos días, señores. Antes de pasar a presentaciones, voy a hacer una preguntita para averiguar vuestro grado intelectual. La pregunta es la siguiente: si un avión sale de Barajas, Madrid, a las seis de la mañana, con una distancia prevista de cuatro millas náuticas, con una velocidad de despegue de 180 nudos y 250 de ascenso, así como un rodaje de 30 nudos que tiene el viento en contra, y que mi prima se llama María, ¿cuántos años aproximadamente tengo yo?
Claro, toda la clase en silencio, pero había una nota en la última fila que se había fumado un cigarrito de esto de la alegría, y levanta la mano con la larga puesta en los ojos y le dice el profesor:
—¿Cuánto, caballero?
Y dice el nota:
— unos 46 tiene su colega.
Y le dice el profesor:
—15. Quince años llevo haciendo esta pregunta y nadie me la ha respondido. La semana que viene cumplo los 46. Pero usted, ¿cómo ha deducido la respuesta?
Y le dice el nota:
—Pues muy sencillo. Yo es que tengo un colega que es medio equipo y tiene 23, digo, pues este tío tiene que tener unos 46.