Chispas Mágicas: doce maneras de contar una historia

En una de nuestras historias, un Magikito propone repartir las galletas según las Chispas de cada cual. Al de Aventura le toca ir a buscarlas. El de Sabiduría pregunta cuántas hay. El de Fortuna ya se ha encontrado dos en el bolsillo y dice que no sabe cómo han llegado hasta ahí. Vaya panda.

Las Chispas sirven para eso: dar carácter a los Magikitos y abrir una conversación sobre las cosas que nos importan. A veces sale una historia tierna. Otras estamos de cachondeo y acaba habiendo una investigación sobre galletas desaparecidas.

¿Qué son las Chispas Mágicas?

Las Chispas son doce temas del mundo de ficción de los Magikitos, como el Amor, la Calma o la Creatividad. Nos ayudan a imaginar cómo son estos personajes y qué historias pueden vivir. Un Magikito puede estar asociado a una o varias Chispas. Las figuras artesanales los representan, pero no emiten energías mágicas ni tienen poderes demostrados.

Cuando decimos que un personaje «lleva Calma», estamos hablando de su historia y de lo que simboliza. Puede recordarte una tarde sin prisas o a alguien con quien estás a gusto. Ese significado se lo puedes dar tú. No viene metido dentro de la figura como una pila.

Tampoco son doce casillas en las que tenga que caber toda la vida. Puedes verte reflejado en varias, en ninguna o en unas distintas mañana. Nadie va a retirarte el carné de Aventura porque hoy prefieras quedarte en el sofá.

Las doce Chispas, con los pies en el bosque

Amor

El cariño que se nota en los detalles. En nuestras historias puede ser quien se acuerda de guardar un trozo de tarta para el que llega tarde. Cabe el amor de pareja, claro, pero también el de los amigos, la familia o esa persona que te pregunta cómo estás y se queda a escuchar la respuesta.

Lealtad

Estar cuando dijiste que estarías y cuidar la confianza. Si este Magikito promete ayudarte a mover una mesa, aparece. Luego protesta porque pesa un huevo, pero aparece. La lealtad no exige aguantar cualquier trato ni renunciar a poner límites.

Fortuna

La alegría de una casualidad favorable: encontrar algo que dabas por perdido o llegar justo cuando deja de llover. Da mucho juego en un cuento. No garantiza premios, dinero ni que te vaya a tocar la lotería. El de las galletas, además, sigue bajo sospecha.

Protección

El cuidado de unos por otros. Puede inspirar a un personaje que avisa de una rama caída o acompaña a quien no conoce el camino. Es un símbolo de cuidado, no un escudo capaz de evitar accidentes ni una promesa de que nada malo va a pasar.

Calma

La pausa antes de contestar con el calentón y el placer de hacer algo sin mirar el reloj cada dos minutos. Su Magikito puede ser el que se sienta a escuchar mientras los demás discuten. No tiene que arreglarles la vida. A veces ya tiene bastante con que no le vuelquen la taza.

Alegría

La risa que se contagia y la tontería que acaba siendo el mejor recuerdo de la tarde. Este personaje puede organizar una fiesta con tres hojas y una cuchara. Eso no obliga a nadie a estar contento siempre. Los días torcidos también caben en el bosque.

Creatividad

Probar una idea sin saber todavía si saldrá bien. Dibujar una casa torcida, inventar un cuento o hacerle un sombrero a una bellota. Al Magikito de Creatividad le sale una cosa rarísima y decide que era exactamente lo que tenía pensado. A veces hasta cuela.

Sabiduría

Preguntar, escuchar y saber decir «de esto no tengo ni idea». No hace falta hablar con voz solemne ni tener una barba que arrastre. En una historia, puede ser quien se detiene a mirar el mapa antes de que los otros se pierdan con una seguridad impresionante.

Aventura

La curiosidad por lo que todavía no conoces. Probar una receta distinta o descubrir un paseo también puede ser una pequeña aventura. No hace falta irse al otro lado del mundo ni confundir tener ganas con lanzarse a lo loco. Llevar agua sigue siendo buena idea aunque el cuento sea mágico.

Naturaleza

Mirar el bosque como un lugar vivo que merece cuidado. Fijarse en un pájaro, recoger un envoltorio o dejar una seta donde está. Este Magikito puede pasarse una escena entera observando una hormiga. No parece una gran hazaña, pero él está encantado.

Hogar

Sentirte bien recibido. Puede ser una cocina compartida, una charla en un banco o alguien que te hace sitio en la mesa. No necesitas tener una casa en propiedad para entenderlo. En el bosque, este Magikito comprueba que haya una silla más, aunque luego tenga que sentarse en un tronco.

Sueños

La imaginación y las cosas que te gustaría vivir o crear. El personaje puede querer escribir una canción o construir una barca con cáscaras de nuez. Soñar no garantiza conseguirlo ni esta Chispa sirve para tratar el insomnio. Pero como punto de partida para un cuento, da para rato.

Cuando se juntan varias, empieza el lío bueno

Calma y Creatividad pueden dar lugar a un Magikito que se tira la tarde pintando sin prisa. Aventura y Fortuna, a otro que sale a explorar y encuentra un atajo por casualidad. Hogar y Protección pueden aparecer en quien prepara sitio para un amigo que viene de visita.

Son mezclas para inventar personajes e historias, no niveles de poder. Tener tres Chispas no hace a un Magikito mejor que otro con una. Con estos doce temas podemos contar muchas historias distintas.

Dos Magikitos sentados sobre un tocón, con fuego al fondo
Aquí parece que hay Calma y Hogar. El asunto de las galletas queda para mañana.

Al mirar esta escena puedes pensar en compañía, en una noche tranquila o simplemente en que te gusta ese gorro. No necesitas sentir nada extraordinario. Una imagen también puede gustarte porque sí, sin tener que justificarla con una revelación.

Las figuras y las fotos nos dan un punto de partida. Después, cada cual puede imaginar su conversación. Nosotros vemos a dos que han encontrado un buen sitio para sentarse y no tienen ninguna intención de levantarse a fregar.

¿El test puede decirme qué Chispa necesito?

El test propone una interpretación lúdica de tus respuestas dentro del mundo de los Magikitos. Puede darte una idea para explorar personajes o hablar de lo que te apetece ahora. No es una evaluación psicológica ni un diagnóstico, y su resultado no sabe mejor que tú lo que necesitas.

Puedes encontrarlo en la página de las doce Chispas. Si te reconoces en el resultado, estupendo. Si no, puedes discrepar, curiosear otras fichas o pasar del test. No hay una respuesta secreta que debas acertar ni una Chispa incorrecta que tengas que cambiar.

Una idea para compartir, sin complicarse la vida

Si una Chispa te recuerda a alguien, puedes mandarle una historia, escribirle una nota o proponerle un plan que sepas que le gusta. «He visto esto y me he acordado de ti» ya dice bastante. No hace falta convertir el gesto en una explicación sobre todo lo que le falta a esa persona.

También puedes preguntar qué personaje le hace gracia. A lo mejor tú habías preparado un discurso precioso sobre la Sabiduría y resulta que le gusta el del gorro torcido. Pues mira, resuelto. La imaginación funciona mejor cuando dejamos sitio a la del otro.

Por nuestra parte, seguimos con la investigación de las galletas. El de Fortuna dice que han desaparecido por arte de magia. Tiene migas en el chaleco, pero oye, habrá que escuchar a todas las partes.

Un segundo: confírmanos que eres una persona