Andrea
Patagonia
Tengo una relación muy seria con las croquetas, aunque luego siempre digo que solo me comeré una y nadie me cree. Me gusta leer en los trenes, poner motes absurdos a las plantas de mi casa y discutir conmigo mismo sobre cuál es la mejor aceituna del aperitivo. Los domingos hago tortitas con formas que salen fatal, pero les cojo cariño igual. También sé silbar bastante bien, excepto cuando alguien me mira, y una vez intenté aprender a hacer malabares con mandarinas. Si me pillas con sueño, probablemente te cuente teorías rarísimas sobre por qué los calcetines desaparecen.