Plumas del Chisme
Contado por Hector
El chiste
Llega un hombre al confesionario, muy, muy compungido, y le dice al padre: «Padre, confieso que soy un pecador. He estado hablando muy mal de usted a sus espaldas por todo el…»
El cura, queriendo ponerle una penitencia ejemplar, le dice: «A ver, hijo, para tu penitencia vas a agarrar una almohada de plumas, vas a subir a lo alto del campanario, la vas a abrir y vas a dejar que el viento esparza todas las plumas de esa almohada».
Ok, el hombre se va, lo hace y regresa y dice: «Ya lo hice, padre. ¿Estoy perdonado?» «Casi, hijo, estás a punto de ser perdonado; ahora tu verdadera penitencia es salir a la calle y recoger cada una de las plumas que se volaron».