Llega Pepito corriendo de la escuela y le dice a su papá con una cara de preocupación increíble:
—Papá, papá, ¿a ti te regañarían por algo que no hiciste?
El papá, queriendo ser justo, le contesta: —Claro que no, hijo, para nada; eso sería una gran injusticia.
Pepito respira aliviado y dice: —Ay, papá, qué bueno, porque resulta que no hice la tarea.