Si has adoptado a un Animagikito, bienvenida al club: tienes en casa una de las criaturas más densas, peludas y con más carácter del taller. Los Animagikitos son los animalitos del bosque que recibieron el toque de los Magikitos y, desde entonces, hacen guardia en las casas que los han elegido.
Cuidarlos es sencillo. La lana cardada y fieltrada a aguja con la que están hechos es resistente como un jersey de pastor, pero tiene un par de manías. Aquí te contamos cómo entenderlas.
De qué están hechos los Animagikitos
Cada Animagikito nace de un montoncito de lana cardada, virgen o teñida con tintes amigables, que Carmen va compactando capa a capa con agujas de fieltrado. Esas agujas tienen unas muescas microscópicas que enredan las fibras al pinchar, transformando el copo blandito en una figura sólida, definida, con volumen y pelaje.
La técnica se llama needle felting o fieltrado a aguja seca. A diferencia del fieltrado en agua (donde se usa jabón y vapor), este se hace en seco, una aguja a la vez, durante horas. El resultado es una criatura compacta, con relieve, con la textura natural de la lana de oveja sin perder un gramo de su carácter.
La regla número uno: ojo con el agua
La lana cardada y el agua tienen una relación complicada. No es que se vaya a deshacer si la mojas un poco, pero cada vez que entra en contacto con humedad, las fibras se reorganizan. Y como tu Animagikito tiene una forma muy concreta (la de un animalito de verdad), cualquier reorganización lo deja distinto.
- Nunca lo metas en agua ni lo aclares bajo el grifo. Aunque sea para limpiarlo.
- Lejos de zonas húmedas: baño, cocina con vapor, lavadero. Buscan rincones secos.
- Si te cae una salpicadura, sécala enseguida con un paño absorbente sin frotar y deja que el aire termine el trabajo.
- Olvida las toallitas húmedas, los sprays limpiadores y los productos en aerosol cerca de él.
El resto de mimos son recomendaciones suaves. Esta es la única intransigente.
Su pelaje: cómo mantenerlo guapo
El pelaje de un Animagikito es lo que más se nota a simple vista. Con el tiempo puede aplanarse en las zonas donde se posan los dedos curiosos, o levantarse un par de pelillos sueltos donde la lana decidió rebelarse. Todo tiene solución.
Para devolverle volumen:
- Acaricia la zona con la yema de los dedos, en círculos suaves y en el sentido del pelaje
- Si tiene una zona muy aplastada, dale toquecitos con un cepillo de pelo natural (de los de pintar acuarela)
- Para zonas pequeñas y precisas, un palillo envuelto en un trocito de algodón seco
Si le sobresalen pelillos rebeldes:
- Córtalos a ras con unas tijeritas pequeñas afiladas (las de manicura van perfectas)
- Nunca tires de ellos con fuerza, podrías arrancar parte del fieltro
- Si son muchos, mándanos una foto al contacto y los repasamos en el taller
El polvo: limpieza rutinaria
El pelaje de la lana atrapa polvo más rápido que la porcelana fría de los Duendes. Es normal. La buena noticia: limpiarlo es facilísimo si tienes las herramientas adecuadas.
Lo que sí funciona:
- Un pincel suave de pelo natural, pasado siempre en el sentido del pelaje
- Una perilla de aire (las de fotografía o de limpiar teclados): suelta el polvo sin tocar
- Un trapito de microfibra muy suave, en seco, dando golpecitos cortos sin frotar
- Limpieza preventiva cada par de semanas: rapidito y la lana no se carga
Lo que no funciona:
- El aspirador (succiona la lana y puede deshacer el fieltro)
- Cinta adhesiva o rodillos quitapelusas (arrancan las fibras al despegarse)
- Esponjas rugosas o cepillos duros (rascan la superficie)
- Cualquier líquido, ni siquiera un poquito de alcohol para desinfectar
Su sitio favorito
Los Animagikitos vienen del bosque, así que les gustan los rincones tranquilos, secos, con luz natural pero sin agresividad solar.
- Estantería, escritorio o repisa con luz indirecta
- Lejos de fuentes de calor seco extremo (radiadores muy cerca o estufas)
- Lejos de mascotas que puedan confundirlos con un peluche para morder
- En sitios estables donde no se vayan a caer con un portazo
Una vitrina cerrada es opción premium si quieres que se mantenga impecable durante años con cero mantenimiento. La lana protegida del polvo, del sol y de los dedos vive más que nadie.
El sol: enemigo en dosis grandes
Si el Animagikito está pintado con tintes naturales (los más nuestros), el sol directo durante horas le come el color como se lo come a una camiseta tendida en la terraza muchos veranos. Si está teñido con colores más sintéticos, aguanta algo más, pero ningún tinte sobrevive feliz a un baño de sol diario.
Una luz lateral, filtrada o indirecta es la zona dulce: la criatura se ve bonita, los colores se mantienen vivos y no envejece visualmente.
Si pasa algo (que no cunda el pánico)
Las cosas pasan. Un golpe contra el suelo, un mordisco de gato, una zona donde se le ha desfieltrado un poquito la lana. Antes de tirarte de los pelos:
- Respira. La lana cardada es recuperable casi siempre.
- Hazle una foto y escríbenos al contacto. Si la cosa va más allá de unas caricias, te decimos cómo lo restauramos en el taller.
- No uses pegamento. El pegamento endurece la zona y deja una marca permanente. Como en las Hadas.
- No metas agujas de fieltrar tú mismo a menos que sepas la técnica. Las puntas son muy finas y se rompen dentro de la lana.
Guía rápida del cuidador de Animagikitos
Sí, por favor:
- Rincón seco, estable y con luz indirecta
- Pincel suave o perilla de aire para el polvo
- Caricias delicadas en el sentido del pelaje
- Tijeritas pequeñas para los pelillos rebeldes
- Limpieza preventiva cada par de semanas
Mejor no:
- Agua, sprays ni toallitas húmedas
- Aspirador, rodillo quitapelusas ni cintas adhesivas
- Sol directo durante horas seguidas
- Mascotas curiosas a su alrededor sin supervisión
- Pegamentos ni reparaciones caseras improvisadas
Y un último consejo
Los Animagikitos tienen un truquito que muy poca gente nota: si los miras durante un par de minutos seguidos, te das cuenta de que su pose tiene intención. La oveja está pensando en algo. La vaca tiene algo entre cejas. El ratoncito mira hacia donde nadie mira. Esa es su magia.
Cuídalos con esta delicadeza y te acompañarán durante toda la vida, con ese aire de animalito sabio que solo tienen los que vienen del bosque. Si tu compi de casa es un Duende de porcelana fría, échale un ojo a cómo cuidarlo. Y si tienes una Hada de vellón, su guía está aquí mismo.
Si tienes cualquier duda sobre tu Animagikito o quieres que le echemos un vistazo de mantenimiento, escríbenos al contacto. Andamos por el taller pero respondemos enseguida.