Envío gratis
39,00€
Recién nacida a la primavera, llegó con olor a hierba mojada y con esa sonrisa de quien acaba de descubrir que la luz existe. Su lana de vellón es suave como nube buena, teñida de amarillo pálido y blanco, igual que una flor recién abierta. En cuanto asoma el sol, se le pegan los rayos como si fueran pegatinas y las gotas del rocío le hacen cosquillas brillantes.
Mide 13 cm y se queda sentadita en un aro de 20 cm de diámetro, como si fuera su columpio oficial. Desde ahí se dedica a inaugurar mañanas: saluda a las ventanas abiertas, escucha el silencio antes del amanecer y se inventa nombres para las nubes. Dice que la niebla es el bosque respirando, y que los humanos caminan raro cuando saben que los miras.
- Guarda gotitas de rocío en imaginarios tarritos, por si un día falta brillo
- Les hace guiños a los gatos callejeros, que le chivan secretos
- Se emociona con grietas de acera donde nace una hierbita valiente
Si la pillas en confianza, convierte un “hoy no” en comienzo pequeñito. Lo hace balanceándose en su aro y soltando una risa que huele a primavera.