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El chiste

La dueña de la casa le dice al jardinero: «Oiga, estoy muy disgustada; mi loro se pasa el día diciendo: “El jardinero es un vago”, y no para de repetirlo todo el día».

«No se preocupe, señora —dice el jardinero—, eso se arregla fácil; mañana me trae usted al loro al jardín mientras trabajo y así ve y descubre lo bueno que soy».

Al día siguiente, la mujer saca la jaula; el jardinero se queda sentado en una hamaca, se enciende un cigarro y se pone a dormir. El loro lo mira y grita: «¡Vago, eres un vago!».

El jardinero abre un ojo y le susurra: «Como te chives, te podo la lengua». Al día siguiente, el loro solo dice: «Jardinero currante, jardinero profesional, jardinero presidente».

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