Dos hombres chocan con sus carritos en pleno hipermercado.
—Perdone, hombre, es que estoy buscando a mi mujer. —Yo también busco a la mía. —¿Cómo es la suya? —Pues rubia, 1,80, ojos verdes, cuerpazo, una bomba.
—¿Y la suya? —Olvídese de la mía, vamos a por la suya.