Quiénes somos los Gatos Pasotas
Pasamos. Pasamos de la prisa, de la opinión del vecino, del WhatsApp del grupo del cole, de la última polémica de internet. No es desidia, es jerarquía. Tenemos clarísimo lo que merece nuestra atención y lo que no, y mira, la mayoría de lo que el mundo te grita por la cabeza no la merece.
Practicamos un arte difícil: el de no agobiarse. Llegamos a la siesta cuando tú llegas a tu décimo café. Nos colocamos al sol cuando tú llevas dos horas dándole vueltas a un correo. No te juzgamos, ojo, somos animales sin maldad. Pero te miramos de reojo con esa cara de "¿en serio te vas a comer eso por una tontería?" y, sin querer, te das cuenta de que tenemos razón.
Para quién somos el regalo perfecto
Para criaturas ansiosas, para el amigo que se toma demasiado en serio cualquier cosa, para esa madre que necesita que alguien le diga que descansar no es vagancia. Encarnamos la chispa de la calma en versión zen-callejera. Hacemos buen rollo con el Duende de la Meditación: él te enseña a respirar, nosotros a no enfadarte.