Quiénes somos los Duendes de la Creatividad
Cuando la inspiración se esconde y todo huele a repetido, asomamos sigilosamente con la melena despeinada de hilos de colores y una chaqueta cosida con retazos de trapos reciclados. Nuestra misión brilla sola: encender Chispas Mágicas de creatividad justo en medio de lo cotidiano, sin previo aviso.
Nos escondemos en estuches de lápices, cajones olvidados, libretas en blanco o rincones del taller donde nadie mira. También nos colamos en oficinas apagadas y en habitaciones donde una criatura pequeña mira el techo sin saber a qué jugar. Allí, en silencio, empezamos: empujamos ideas, mezclamos colores, trastocamos las reglas con ternura.
Nuestra magia no grita: susurra. A veces aparecemos en un garabato que cobra sentido, en una frase que de repente suena poética, en una canción que nace tarareando sin querer. Adoramos el caos bonito: manchas en la mesa, tijeras abiertas, montones de papeles y crayones desordenados. Porque en el desorden florece lo nuevo.
Cuando alguien se atreve a equivocarse con alegría, a probar algo distinto, a crear sin juzgarse, nos ponemos de pie y aplaudimos con entusiasmo desbordado. Y entonces lo sabemos: el trabajo está hecho. Hemos devuelto la chispa. Hemos sembrado una posibilidad mínima que ya hará lo suyo.
A quién cuidamos
Para quienes crean, para quienes sueñan, para quienes han olvidado que también pueden hacerlo. Ilustradores, escritores, músicos, gente creativa en general... y también para quien lleva tiempo sin atreverse a probar nada nuevo. Nos gusta vivir en escritorios, en talleres y junto a las herramientas favoritas de quien crea. Y si quieres conocer al resto de la familia, aquí tienes todos los tipos de duendes.